Los pisos en la costa española logran en solo dos meses lo que sus propietarios tardarían un año en conseguir en la ciudad. En Baleares, un apartamento puede generar 20.392 euros solo en julio y agosto, mientras que en Palma se generan 20.711 euros de alquiler en 12 meses. Este es el efecto de la temporada alta para el sector del turismo, que se convierte también en un eje clave de la inversión inmobiliaria. Así lo confirma el portal inmobiliario pisos.com, que ha analizado la rentabilidad del alquiler en las principales costas españolas frente a las capitales de provincias.
En la Costa Brava -que recibió 7.511.218 turistas en 2024-, una vivienda puede cubrir gran parte de los gastos en pocas semanas y mantenerla libre para el resto del año. En el verano, los ingresos alcanzan los 12.392 euros, el 92,16% de los ingresos anuales en Girona, que se acercan a los 13.446 euros. En el caso de la Costa de la Luz -una de las zonas que lidera el crecimiento turístico en el país-, los ingresos del alquiler vacacional equivalen al 81,39% del residencial en Huelva capital (cerca de 8.866 euros).
«Muchos inversores valoran poder cubrir gran parte de los gastos anuales de la propiedad con solo dos meses de alquiler, manteniendo la vivienda disponible para escapadas y vacaciones el resto del año», explica Ferran Font, director de Estudios del portal inmobiliario.
Aunque la rentabilidad de las capitales -cerca del 8%- de estas provincias son más altas que las zonas costeras -entre 1,7% a 4,2%- durante el año, la tendencia de la inversión inmobiliaria en el verano se produce por «la explotación estacional». Es decir, los propietarios aprovechan la demanda turística intensa de julio y agosto, cuando los precios por noche se disparan y obtienen una rentabilidad comparable al alquiler residencial.
De hecho, este verano alquilar un apartamento vacacional en la costa de Málaga es hasta un 7% más caro que en 2024, lo que supone un precio medio semanal de 1.270 euros, según las previsiones del Grupo Tecnitasa. Sin embargo, los propietarios de la Costa del Sol ya obtienen el 66,7% de los 15.965 euros de alquiler anual en Málaga capital en solo dos meses. Al igual que quienes tienen alojamientos vacacionales en Alicante, en la Costa Blanca, ya reciben el 61,67% de lo que se obtendría en un año completo en la capital (13.284 euros).
Por otro lado, la demanda de alquiler vacacional crece en los destinos consolidados, a pesar de tener altos precios de compra. En la Costa de Garraf, las viviendas están valoradas en 550.057 euros de media, pero genera 12.128 euros de retorno en dos meses. En otro escenario está la Costa de Almería, donde obtiene 4.216 euros a pesar de que sus precios de compra son menores (alrededor de los 140.115 euros).
Los altos precios de compra tampoco son un factor que altere la rentabilidad en las zonas costeras. Según los datos de la plataforma inmobiliaria, Baleares tiene la mayor rentabilidad (4,25%) de las zonas costeras a pesar de tener el precio de compra más alto (cerca de 479.315 euros). A diferencia de Palma, que también enfrenta elevados precios (más de 591.000 euros), pero tiene una de las rentabilidades más bajas (4,35%) de las capitales analizadas.
Además, la Costa Vasca alcanza un 1,72% de rentabilidad en los precios de verano. Mientras que Tarragona (8,07%), Castellón de la Plana (7,05%) y Almería (6,94%) son las capitales más rentables gracias a la combinación de precios de compra contenidos y demanda estable durante el año.
Con esto, familias e inversores buscan cubrir buena parte de los gastos de la vivienda en la temporada alta y disponer de ella para escapadas o uso personal el resto del año. Para muchos, el verano ya no es solo turismo, sino la oportunidad de financiar gran parte de la inversión. El director de Estudios de pisos.com, apunta que «ya no se trata únicamente de inversores tradicionales, sino de quienes buscan una segunda residencia que se pague parcialmente sola».
