La lista de supuestos beneficios del cupping o terapia con ventosas es inabarcable. Una simple búsqueda en internet arroja todo tipo de bondades asociadas a la práctica: reducción del dolor, mejora de la tensión muscular, activación de la circulación, aumento del metabolismo celular… hasta hay quien lo recomienda para el dolor menstrual y contra el herpes zóster. Sin embargo, como dice el leit motiv de esta serie, no debe fiarse de todo lo que ve en las redes.
Para quien no haya visto ningún clip en instagram de esta maniobra, explicaremos que la práctica consiste en aplicar copas, generalmente de cristal o plástico, con las que se hace ventosa en diferentes puntos del cuerpo. Hay una modalidad, denominada cupping húmedo, en la que se hacen laceraciones en la piel, con el objetivo de que haya un sangrado previo a la colocación de las ventosas.
La práctica ha ganado popularidad pese a que se trata de una pseudoterapia. El Ministerio de Sanidad la incluye en su listado de pseudociencias, con dos informes que advierten de que su uso no se recomienda ni para tratar patologías osteomusculares ni para otros posibles usos.
«La terapia con ventosas no se puede considerar una terapia segura debido a los riesgos inherentes por la aplicación de la técnica sobre el cuerpo humano, mayoritariamente en la vacuoterapia húmeda», señala el texto del primero de los informes, que recuerda que los estudios existentes sobre la materia y a los que se agarran muchos de sus defensores «son de baja calidad», por lo que «no permiten sustentar su eficacia». Además, «se han descrito efectos adversos leves asociados al uso de la terapia de ventosas, como hematomas o dolor en el lugar de aplicación de las ventosas y también eventos graves, como infecciones o lesiones permanentes (cicatrices) en la zona de aplicación», añade el segundo documento.
En la misma línea se pronuncia también Pablo Herrera, vicedecano del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Madrid, quien señala que los estudios que hay sobre la utilidad de la práctica tienen una calidad muy relativa, por lo que no puede considerarse que existan evidencias que apoyen su utilización para tratar patologías osteomusculares.
«Y hay que tener en cuenta además que son importantes los riesgos que lleva asociados, como hematomas, infecciones habituales o incluso quemaduras».
El uso de ventosas puede plantearse como parte del masaje en la sesión de fisioterapia para generar una presión negativa y llevar a cabo un desplazamiento pero no para su fijación estática en un punto, señala Herrera.
De la misma opinión es Anahí Castilla, vocal del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Cataluña, quien advierte de los hematomas que esta fijación puede generar. «Si esa persona está pasando por un proceso agudo, con una inflamación, tú lo que no puedes hacer es provocarle más inflamación y es lo que vas a conseguir con esas ventosas». La especialista advierte especialmente de los riesgos de algunas modalidades de cupping que se ven en las redes, como la que utiliza una llama previa a su colocación. «Es una práctica muy peligrosa que no haría un profesional sanitario», señala Castilla, quien pone sobre aviso a la población de los riesgos de ponerse en manos de personas no cualificadas.
Contraindicaciones del ‘cupping’
También Pablo Herrero señala, en la misma línea, la importancia de comprobar siempre que es un profesional sanitario quien va a tratar cualquier problema relacionado con la salud osteomuscular.
«Es fundamental desde el punto de vista de la seguridad», señala. «Por ejemplo, esta práctica estaría siempre contraindicada en mujeres embarazadas, en personas con enfermedades vasculares, en pacientes con la piel sensible o que estén tomando anticoagulantes», señala Herrera. En ese sentido, añade, es fundamental que antes de someterse a ninguna intervención se lleve a cabo una adecuada valoración, «algo que solo puede hacer un profesional capacitado». En este campo, el «intrusismo está muy extendido», señalan ambos profesionales, que recomiendan comprobar siempre que se está en manos de un profesional sanitario, con colegiación y licencia en su clínica para realizar tratamientos.
Más allá del tratamiento de dolencias, el cupping o masaje con ventosas tampoco ha mostrado evidencias científicas que demuestren su eficacia en cuanto a la recuperación deportiva, otro de sus supuestos beneficios, tal y como recuerda Sixto González Villora, doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha. González Villora subraya que sí hay otros métodos de recuperación deportiva que sí han mostrado utilidad en este sentido, como «la inmersión en agua fría o la terapia de agua de contraste para deportes de equipo», entre otras. Hay distintas técnica que pueden utilizarse, continúa, si bien sería necesario « adaptarlas e individualizarlas en cada persona», concluye.

