Alfombras para el rezo, varios ejemplares del Corán escritos en árabe y una versión gratuita traducida y comentada al castellano reposan sobre un mueble situado junto a la puerta de la mezquita que la asociación Mensajeros de la Paz ha abierto en lo que antaño fue el baptisterio de la catedral que Justo Gallego construyó con sus propias manos en Mejorada del Campo. En el extremo opuesto a la entrada —donde un cartel pide a los visitantes que «tengan la amabilidad de descalzarse antes de entrar» para cumplir con el precepto jurídico de la tahara que marca el islam— se encuentra una imagen de la mezquita Aljama de Córdoba impresa en vinilo sobre la pared. Mientras tanto, en el ambiente suena un hilo musical de cantos gregorianos, y una mampara fija separa este espacio del que, al otro lado, es una sinagoga con un vinilo del muro de las Lamentaciones de Jerusalén. En ella, una vieja Biblia hace las veces de Torá dentro de esta mitad de la sala, donde una lona semicorrida separa la imagen de los restos del templo de Salomón de un crucifijo, situado tras una mesa a modo de altar con varias sillas.
Se trata de espacios para distintas confesiones religiosas incorporados por la organización del Padre Ángel, que han desatado la polémica en la localidad de Mejorada del Campo y en las redes sociales, debido a las divergencias entre la visión y concepción religiosa de este vecino de la localidad y la ejecución del legado del mejoradeño por parte del mediático sacerdote, al frente de una organización que en 2024 manejó más de 10 millones de euros de presupuesto anual.
«Este es el antiguo baptisterio, pero como Justo quería que su iglesia fuera un lugar para todo el mundo, ahora es un espacio multiconfesional», explica una de las tres personas ataviadas con chalecos azules de Mensajeros de la Paz que se acercan a visitantes como GRAN MADRID cuando estos pasan algo de tiempo observando las polémicas salas.
A la izquierda, la catedral. A la derecha, el baptisterio convertido en mezquita y sinagoga.
En vida, Justo declaró que construía el templo «en honor a la Virgen» —por la que sentía una gran devoción y a la que consideraba autora de un milagro que le salvó la vida de una tuberculosis— y «por Dios».
«Justo era un fuerte devoto, aunque la Iglesia católica nunca le hizo mucho caso [la catedral nunca llegó a consagrarse], él siempre tuvo una concepción mariana de su trabajo», relata Pedro, vecino de la localidad. «Y que el padre Ángel haya cambiado la pila bautismal por el Corán no le haría mucha gracia», reflexiona. En la misma línea, Ana explica que la reconversión es como «mezclar las churras con las merinas» y que «puede resultar inapropiado para católicos, judíos y musulmanes por el hecho de compartir espacios para la oración de esta manera».
Imagen de la cúpula de la roca de Jerusalén (construida para celebrar la victoria del Islam) en el interior de la catedral de Justo en Mejorada.
Mientras tanto, fuentes de la organización Mensajeros de la Paz aseguran que la mezquita «se abrió a petición de la comunidad musulmana», que su apertura «fue bien recibida por la gente» y que «en el pasado se ha utilizado para el rezo pero actualmente no». Asimismo, cuentan que la zona del baptisterio de la catedral de Justo (donde se ubica la citada mezquita) «no llegó a tener pila bautismal porque estaba sin terminar: Nosotros fuimos quienes acabamos la obra».
Más allá de la presencia de este «lugar de encuentro para distintas religiones», como lo define la web de Mensajeros de la Paz, a algunos visitantes les sorprende el aparente «afán recaudatorio» que se experimenta durante la visita al templo. «Una cosa es pasar el cepillo o poner una urna, pero esto…», comenta una pareja, algo sorprendida.
Nada más entrar en la parte principal del templo, una máquina de tabaco (que no vende cigarrillos, sino que es para solicitar donativos) da la bienvenida a los visitantes. A lo largo del recorrido, múltiples carteles invitan a hacer donaciones a su cuenta bancaria o a través de Bizum. En las inmediaciones del altar se ha colocado un datáfono con cantidades prefijadas de 2, 5, 10 y 19 euros, junto a un cartel que reza: «Puede realizar su donativo en efectivo en euros o en cualquier otra divisa (libras, dólares, yenes, yuanes, etc.)». Una estrategia recaudatoria que contrasta con la austeridad y la introspección proyectadas por su creador, y que choca a los vecinos de la zona: «Le hubiera dado algo a Justo», sentencia Antonio, nacido en la localidad.
Datáfono para solicitar donati
Una recaudación procedente de particulares que, según la memoria económica de 2023 de Mensajeros de la Paz —la última con datos fraccionados sobre el origen de los ingresos—, representó el 44 % de sus ingresos. El 23 % provino de prestaciones a administraciones públicas —sin que consten partidas del Ayuntamiento de Mejorada—, y el monto restante se obtuvo a través de donaciones en especie u otras fuentes.
Así, a poco más de una semana del centenario del nacimiento de Justo Gallego, su templo —rebautizado como Centro Social Catedral de Justo-Mensajeros— se ha reconvertido, según la propia organización, en «un oasis de silencio y oración», pero también, para algunos, en un espacio de transacción.



