Koldo -Gertrude Stein en Sacred Emily («Rose is a rose is a rose…»)- desmintiendo que llamara chistorras a los billetes de 500: «Chistorra es una chistorra es una chistorra es una chistorra», ha insistido en todas las televisiones durante toda la semana. El sábado, este periódico había publicado …la «pequeña alegría» que el asesor de Ábalos le había dado a su novia en las elecciones de 2019: «2.000 txistorras. Si los cálculos los hemos hecho bien, no necesito ninguna chistorra más».
La avaricia de la pareja era omnívora.
Las ‘lechugas’ -los billetes de 100 euros- suenan menos apetitosas y chisporroteantes. En cuanto a los ‘soles’ (200 euros), parece que los denominaban así por el color. «Madre, yo al oro me humillo, / él es mi amante y mi amado, / pues de puro enamorado / de continuo anda amarillo», escribe Quevedo. Aunque es muy posible que los soles puedan ser (especulamos) una referencia al cártel venezolano. Ese Ábalos recibiendo a Delcy y sus maletas en el aeropuerto de Barajas.
Esta semana los medios han publicado nuevas filtraciones sobre la financiación de los dispendios priápicos de Ábalos: «Hay que enviar flores a Carolina (Perles, la legítima) por San Valentín», (…) «Necesito pulseras» (…) «Para la puta». El instinto armado de la Guardia Civil ha detectado 95.000 euros en gastos del ex secretario general del PSOE sin «rastro bancario». Aunque el efectivo no siempre es negro.
El intercambio de whatsapps entre el ex ministro de Fomento, su asesor personal y Patricia Uriz, la esposa de éste, revela un manejo ora culterano, ora conceptista del lenguaje chuloputa. Resumen de metáforas: «La rumana» es una puta; «España» (por la ubicación del picadero) era otra; «And» (Y) es Andrea, «la puta» a secas lo era también; «Loca 2» sería la que iba después de Loca 1 (dos putas); a «Ofelia Stoica» no se la trajinaban ni Hamlet ni Séneca; «Gabriela» no era Rosa y «Rosa» no era Gabriela, pero cobraban en lechugas.
Y al final de la conversación, Koldo revela lo que deben pensar los socialistas de los retrasos ferroviarios: «El Ave, para las zorras», anuncia en el chat al ministro. Qué hiprogresía la de los miembros del partido de los censuradores del lenguaje y los abolicionistas de la prostitución.
Chistorra, txistorra, viene -según Gepeto- de txerri, cerdo en vasco. Hasta ahí es lógico que entre en el campo semántico de la mitad del Peugeot 406.
Es curiosa la elección del embutido. Morcilla, por ejemplo, viene del latín mursilla, protuberancia. (¿Morcillona?). Quevedo, en las ediciones de Blecua (1969), cuenta una historia que en los primeros versos podría ser la de Ábalos y alguna de sus chicas «Un salpicón y morcilla / hicieron amistad estrecha» , aunque luego la cosa ya nada tiene que ver: «La morcilla era beata, / y el salpicón bachiller».
En cualquier caso, se nota el desprecio del par de tunantes por la morcilla -«gran señora digna de veneración», dice Baltasar del Alcázar-. En las conversaciones que ha publicado este periódico se advierte que Ábalos prefiere que les den morcilla… a chistorra. Salvo a Jesica, la querida que tenía alojada en Plaza de España, que prefería el oro rosa para los pendientes que debía comprarle Koldo. Para eso era la 1 -sin el Loca delante de la 2-. También le había pagado la matrícula de la carrera de Odontología, lo que indica que pretendía su retiro de las sábanas ajenas.
La complicidad metafórica de Ábalos, Koldo y Patricia Uriz tiene un reflejo amoroso en un intercambio entre el asesor y su pareja:
-Yo hoy voy a ir a tomar algo a la Yoi [probablemente Joy Eslava, una discoteca de Madrid], si no te molesta.
-Si me preguntas si me molesta, te digo que me gustaría más que estuvieras conmigo.
La dura vida de la que sabe que no puede retener al que ama.
Romance de la olla podrida. «Lo noble y lo vil se igualan en el hervor del puchero.»
Y ya saben lo que metió Ábalos en la olla.
