La ofensiva de Rusia contra Ucrania no cesa. El ejército liderado por Vladimir Putin ha realizado 448 ataques contra 17 asentamientos situados en Zaporiyia en los últimos días. Según el jefe de la administración militar de dicha región, Ivan Fedorov, hubo ataques aéreos, con drones y misiles, y se recibieron 37 informes sobre la destrucción de apartamentos, casas, edificios agrícolas e infraestructura. Además, el ejército ruso ha tomado los asentamientos de Seredne y Kleban-Byk, lo que supone un paso más hacia la ciudad de Kostyantynivka, un importante bastión en la carretera de Kramatorsk que alberga una importante base logística del ejército ucraniano.
Mientras tanto, desde Moscú, el interés por que Putin se vea con Zelenski comienza a desvanecerse y, ahora, retrasan la cita a la creación de una agenda que constituya el orden de la misma. «El presidente estará dispuesto a participar en una reunión cuando esté lista una agenda para la cumbre, pero, por el momento, no está para nada lista», expresó el canciller ruso, Serguéi Lavrov.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, por su parte, sí que está totalmente dispuesto a participar en la cumbre y acusó a Rusia de intentar «evadir» el encuentro para «continuar con sus ataques masivos contra Ucrania y sus feroces asaltos a lo largo de la línea del frente».
Este tira y afloja ha provocado el hartazgo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El magnate se ha dado dos semanas para decidir cuál será su siguiente movimiento como mediador en este conflicto, después de reunirse con ambas partes durante la última semana. «Será una decisión muy importante, y serán sanciones, aranceles masivos o ambos, o no haremos nada y diremos: ‘Es su lucha'», estableció como las dos únicas opciones que baraja.

