«Le dijimos a Ángel Víctor Torres aquella noche: ‘Presidente, hace falta buscar un test (COVID) bueno. Lo que tenemos sólo sirve para cubrir el expediente’. Él nos contestó que le daba exactamente igual si lo que encontrábamos era mejor o peor. ‘Yo lo que necesito es abrir como sea los aeropuertos de Canarias lo antes posible, me da igual si los tests son mejores o peores. Necesito hacerlo ya’. Decía, y lo repetía todo el rato, que tenía presiones enormes de los empresarios canarios: ‘Estamos perdiendo mucho, mucho negocio’. Y reclamó que lleváramos el material con Plus Ultra».
Víctor de Aldama reconstruye en exclusiva a EL MUNDO su cita con el entonces presidente canario, y actual ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, el 15 de julio de 2020, en el restaurante Jai Alai, en Madrid.
Torres ha negado por activa y por pasiva haber mantenido «tratos» con Aldama, el empresario imputado en el caso Koldo, y fuentes oficiales de su entorno insisten a este diario que «nunca se ha sentado en una mesa con Aldama». Sin embargo, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil cree que el empresario es a quien Torres se refiere cuando, en un mensaje enviado al ex asesor de José Luis Ábalos, Koldo García, el 21 de julio, le escribe: «Hoy hablaré con la persona que conocí el otro día en el restaurante. Estad tranquilos que voy a hacer todos los esfuerzos».
La «persona», creen los agentes, era Aldama, que está citado por el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno a finales de mes para contar, junto a Koldo García, todo lo que sabe de lo que la Fiscalía Anticorrupción ya considera un caso de tráfico de influencias en el Gobierno canario que dirigía el actual ministro de Política Territorial de Pedro Sánchez.
El empresario Víctor de Aldama, en su despacho..
Aldama explica que el objetivo del encuentro fue el de conseguir test PCR lo más rápido posible para que Canarias pudiera reabrir al turismo sus aeropuertos. El plan pasaba por hacerlo de la mano de Koldo García y con una Unión Temporal de Empresas entre Megalab y Fertinvest, firmas intermediadas por Aldama, quien en aquel tiempo pagaba al ex asesor 10.000 euros al mes para que le consiguiera negocio público. Por ejemplo, los siete millones de euros en mascarillas que el Gobierno de Torres ya había comprado a Soluciones de Gestión, otra de las firmas de la trama, y por los que el Supremo ya ha propuesto juzgar por cohecho, tráfico de influencias, malversación y organización criminal a Koldo, Aldama y al ex ministro José Luis Ábalos.
«Le dije: ‘Si pido precio a Plus Ultra, Air Europa dirá que soy gilipollas’»
En aquella cena, prosigue el empresario, también asomó la sombra del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, cuando Torres le preguntó: «¿Y el material a las islas lo estáis llevando con Air Europa?». «Yo le conté que sí, claro, porque nos estaban haciendo muy buen precio y además porque yo en ese momento era consejero de la compañía».
«De pronto, me dice: ‘¿Y no podría participar Plus Ultra?’. Le contesté que no, que no podía perdirle precio a Plus Ultra, porque en Air Europa me iban a decir que si estaba gilipollas y nos estaban haciendo muy buen precio… Pero sí, tenía mucho interés en que participara Plus Ultra, vete tú a saber por qué», sonríe irónico.
Ángel Víctor Torres y José Luis Ábalos, juntos en una reunión celebrada en septiembre de 2019.
Él mismo ha denunciado en varias ocasiones que, mientras él peleaba para conseguir el rescate de Air Europa, finalmente acordado por el Gobierno de Pedro Sánchez el 3 de noviembre de ese mismo 2020 con 475 millones de euros públicos, Zapatero presionaba para lograr lo mismo para Plus Ultra, salvada finalmente con 53 millones en marzo de 2021, pese a apenas tener aviones. El ex presidente ha negado tajantemente esa intermediación.
«Torres estaba cada semana y media o dos semanas en Madrid y casi todos los días hablaba con Koldo. Y no con Ábalos: con Koldo, que era quien le filtraba al ministro las peticiones que llegaban de quien fuera. Yo lo sé porque lo oía todo, y porque vi varias veces a Torres en el Ministerio [de Transportes]. Estaba allí todo el día, o hablaba con Koldo, que luego le decía al ministro: ‘Oye, ha llamado este o el otro, oye que Ángel Víctor quiere esto o lo otro’».
«Torres me dijo: Lo importante es abrir ya, no que los tests sean serios»
«Nosotros ya le estábamos sirviendo material a Torres [mediante la empresa Soluciones de Gestión], pero él se estaba volviendo literalmente loco porque los empresarios hoteleros de Canarias se quejaban del parón que estaba habiendo en los aeropuertos y presionaba a Ábalos para reabrir como fuera».
«Entonces fue cuando Koldo me dice: ‘Oye, tío, ¿vosotros no teníais el tema este de PCR que le estáis haciendo a la Guardia Civil y a más gente? Porque los de Canarias…’. Le indiqué que sí, pero que no podíamos dar servicio a Canarias ni a ninguna comunidad, no teníamos tanta infraestructura. Nosotros estábamos haciéndolo en República Dominicana, porque habíamos llegado a un acuerdo con los hoteles, pero allí la reglamentación era otra. Le dije a Koldo que, si se hacía, tenía que ser de la mano de una multinacional que tuviera logística en todos los aeropuertos. Porque era un lío enorme montar aquello: había que tener personal, enfermeras cualificadas, luego meter las pruebas en bolsas, mandar al laboratorio…».
«Le expliqué», abunda Aldama, «que teníamos un convenio con Megalab, que es una de las empresas más grandes de España en esto, y que si quería podíamos hablar de cómo montarlo. Entonces él llamó a Torres, y le comentó: ‘Oye, que la misma gente que os está suministrando las mascarillas os puede hacer lo de las PCR, si quieres convocamos una reunión’. Por lo que sé, Ángel Víctor se volvió loco y dijo: ‘Sí, por favor, inmediatamente’. Así que Koldo monta la cena», subraya, «para estudiar cómo hacerlo de la manera que fuera».
«Torres se sentó con un traje gris frente a Ábalos y yo, junto a Koldo»
«A la cena llegamos primero un socio mío y yo, y nos quedamos en la barra tomando algo. Aviso a Koldo, que aparece, y a los cinco minutos, o en muy poco tiempo, llega Torres. Él llevaba, recuerdo, un traje gris claro, pero no liso, sino como de cuadritos o algo parecido. Yo recuerdo perfectamente que llevaba un traje azul, Koldo también llevaba chaqueta azul, y Ábalos, a quien Koldo convocó en cuanto llegó Torres con un telefonazo y un ‘jefe, que ya estamos todos aquí’, llevaba su traje de siempre».
La comitiva se encamina, en cuanto aparece Ábalos, «al reservado de Jai Alai. Desde la barra giras un poco a la izquierda, luego coges un pasillo largo, otro poco a la izquierda, y entras. La ventana da, de hecho, al famoso chalet de El Viso que le pagaba el Ministerio a Ábalos». «Torres se sienta frente a Ábalos en un extremo. Mi socio estaba junto al ministro, Koldo junto a Torres y yo al lado de Koldo».
Como se ha dicho, no era la primera vez que Aldama veía al entonces presidente canario: «Yo le había visto por el Ministerio bastante, Koldo me lo había presentado en su despacho, pero no había cruzado con él más que un ‘hola’ y ‘adiós’».
Aldama recuerda perfectamente -lo comprobamos- qué día de semana era: miércoles. La conversación arranca. «Era evidente la familiaridad que tenían entre ellos. Ángel Víctor le preguntó a Ábalos por Carolina [Perles, su esposa] y por los críos, y también a Koldo por Patricia [Uriz], recuerdo que se interesó por cómo se habían adaptado a la vida en Madrid, si estaban cómodos… Había claramente mucha relación entre ellos, mucha confianza».
«Koldo agradeció al ministro ‘haber puesto todo a su disposición’»
Y de ahí a los negocios. «Mi socio se puso a explicarle a Torres cómo se estaban haciendo las cosas en las clínicas nuestras, y qué se necesitaría en los aeropuertos: los stands, que no se necesitaban espacios especialmente higienizados, que valdría con salas que no se usaran habitualmente… En realidad, valía con tests bucales rápidos, o los de pinchacito, porque lo importante es que la entrada de la gente fuera lo más rápida posible».
A Aldama le llamó la atención que Torres «lo que quería era que fuera lo más ágil posible. Le explicamos que, para ser serios, habría que buscar unos tests fiables, y no cualquier cosa. Y él dijo muy claramente: ‘Me da igual, eso no es importante. Lo importante es abrir los aeropuertos, con lo que sea’. Le dijimos que había que buscar el material, que no lo teníamos, y hablar con Megalab. Él dice: ‘Ahora mismo hablo con Conrado [Domínguez, director de la Sanidad canaria] y sacamos el pliego’, aunque luego en realidad se tardó bastante más».
Ábalos, cuenta Aldama, interviene en ese momento «para decir que si se hace eso habría que involucrar a otra gente, para conseguir lo más rápido posible los permisos. Explicó: ‘Hay que meter a Maurici [Lucena, presidente de Aena], y a [Salvador] Illa [ministro de Sanidad]’. Torres le replicó al ministro que se hiciera ya y Koldo, creo que fue en ese mismo momento, le escribió a Maurici, que le contestó rápido que por él ningún problema. Con Illa no se comunicó allí mismo, imagino que porque tendría menos confianza».
El ágape termina «algo más de hora y media más tarde», cuenta Aldama. «Torres nos repitió que había que ponerlo todo en marcha lo más rápido posible, y recuerdo muy bien que Koldo le dijo delante de todos, por el negocio de las mascarillas: ‘Presidente, muchísimas gracias por ponernos todos los medios a nuestra disposición, los hangares en los aeropuertos, todo: felicita por favor a tu equipo porque está funcionando todo de maravilla’. Y Ángel Víctor respondía: ‘Koldo, ya sabes que para mí es un placer ayudar’». «Y así fue la cena», concluye Aldama. «¿Por qué el ministro dice ahora que no me conoce? Para librarse de un tráfico de influencias evidente, ¿no?».


