Ante la creciente inestabilidad en Oriente Medio y el cierre del espacio aéreo de los países del Golfo Pérsico provocado por la guerra entre Irán y Estados Unidos, Qatar Airways decidió desplazar del territorio a sus aviones para evitar el riesgo de que llegasen a ser bombardeados durante el conflicto. La considerada como mejor aerolínea del mundo según los premios Skytrax — los Oscars de la aviación — buscaba un lugar desapercibido y seguro en el que poder dejar a resguardo sus aeronaves, condiciones que el aeropuerto de Teruel cumple con creces.
Una flota de 21 aviones cataríes ha aterrizado en tierras turolenses durante los últimos días. La mayoría (un 60 %) realizó el trayecto a Teruel desde Doha. En las aplicaciones de seguimiento de aeronaves, en las últimas semanas sorprendían trayectos improbables: Los Ángeles – Teruel, Varsovia – Teruel… Allí se encontraban operando en el momento en el que la dirección dio la orden del traslado. Algunos de los aviones que operan los vuelos más largos y exclusivos del mundo descansan a salvo en Aragón de manera indefinida, a unos metros del pueblo de Caudé (232 habitantes), hasta que las negociaciones entre Donald Trump y el régimen iraní encuentren el camino hacia el fin de la guerra. Mientras, Crónica visita el lugar en el que las grandes aerolíneas se refugian de las bombas.
La elección de Qatar Airways del Aeropuerto de Teruel para estacionar sus aviones no es casual. Inaugurado en el año 2013, se ha convertido en una referencia continental en el apartado industrial asociado a este medio de transporte, con unas instalaciones puramente dedicadas al mantenimiento de las aeronaves.
«Las compañías de vuelos más importantes del mundo son nuestros clientes; ese es el nivel de este aeropuerto. Aquí ofrecemos una solución integral a la vida útil del avión. A las piezas que nos traen aquí, nosotros podemos ofrecerles mantenimiento, estacionamiento, preservación de materiales, pintura, desmantelamiento y reciclado. Eso no se ve en otro sitio. Lo que ponemos al servicio del cliente es un tratamiento integral que no da ningún otro aeropuerto internacional», explica Alejandro Ibrahim, ingeniero aeronáutico y director del aeropuerto desde su fundación, en una entrevista con EL MUNDO.
Vista del Aeropuerto de Teruel desde el interior del vehículoE.M.
Este periódico recorre los 5,5 millones de metros cuadrados que abarca la instalación desde el coche del mandatario, quien, a su paso, se saluda con varios empleados que forman parte de la plantilla de más de 800 trabajadores con la que cuenta el aeropuerto turolense.
La mayoría de ellos no son contratados directamente por la entidad pública, sino que forman parte de la nómina de las 15 empresas instaladas en el complejo. El aeropuerto de Teruel (dominado por un consorcio entre el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Teruel) funciona a través de un sistema de concesionado, en el que pone sus instalaciones al servicio de compañías como Tarmac Aerosave – filial de Airbus -, líder en mantenimiento, almacenamiento y reciclaje de aviones.
Nada más entrar al recinto, al lado de los recién llegados aviones de Qatar Airways hay decenas de aparatos pertenecientes a compañías como Lufthansa, uno de los principales clientes de la plataforma aeroportuaria, British Airways, Air France o Fly Emirates. Estos descansan instalados en un área de aparcamiento de 120 hectáreas, con capacidad para 250 aeronaves. Su acceso al aeropuerto se produce a través de una de las pistas de aterrizaje más largas de Europa, con 2.825 metros de longitud, y que está escoltada por los hangares de pintura y mantenimiento.
«Para acceder, funcionamos como cualquier otro aeropuerto. Hay unas tasas aeroportuarias y se pide la autorización de aterrizar a través de un plan de vuelo, que nosotros tenemos que aprobar. Hay un control de fronteras bajo demanda, por el que se activa a la Policía y la Guardia Civil cuando es necesario, porque los aviones no vienen de forma constante», detalla Alejandro. La tripulación de cada vuelo, continúa el director, «suele estar formada por los pilotos, los azafatos y azafatas y algún que otro ingeniero, lo que se conoce en el argot aeronáutico como un vuelo ferri». Una vez han aterrizado, todos los aviones pasan a zona de mantenimiento, debido a que «aunque no requieran ninguna reparación, son piezas tan sofisticadas que requieren un cuidado constante, para engrasar o ajustar determinadas piezas», finaliza.
Alejandro Ibrahim, director del Aeropuerto de TeruelE.M.
La mayor parte de los aviones estacionados todavía está en condiciones de volar, y su paso por Teruel corresponde a una necesaria revista rutinaria. Por otro lado, un 10 % de las unidades desplazadas a este aeropuerto ya han cumplido su vida útil y su destino es ser desguazadas o recicladas para aprovechar sus piezas. Es el caso del Konrad Adenauer, el avión oficial que la ex canciller alemana, Angela Merkel, utilizaba para desplazarse durante su estancia en el cargo. Popularmente conocida como Merkel One, esta aeronave quedó fuera de servicio en 2023, tras sufrir varios problemas de seguridad, como el ocurrido en 2018, que provocó su forzado regreso a tierra cuando la dirigente germana viajaba hacia Argentina. Este modelo, una vez esté preparado, será devuelto a Alemania para ser expuesto.
Al continuar con la visita, tras observar cómo decenas de operarios trabajan sobre uno de los modelos de Air France en el interior de un hangar, observamos una zona plagada de máquinas de construcción. Es allí hacia donde el aeropuerto pretende desarrollar su expansión, en la que instalará un hangar para dirigibles en el millón de metros cuadrados que desplegará a través de una inversión de 40 millones de euros.
Un nuevo hangar para dirigibles
Financiado con fondos FITE (Fondo de Inversiones de Teruel), este será el mayor desembolso realizado por el Aeropuerto de Teruel para la mejora de sus instalaciones y le permitirá la ejecución de otra actividad: el mantenimiento y fabricación de dirigibles estratosféricos destinados a las telecomunicaciones o la investigación. La puesta en funcionamiento de esta planta está planeada para los primeros meses de 2027, generará unos 200 puestos de trabajo y será explotada por la empresa estadounidense Sceye.
«Llevamos tres años para hacer la ampliación. En el hangar de pintura se está trabajando con 40 aviones al año y se nos ha quedado pequeño para la demanda actual. Por eso vamos a hacer uno más, para aumentar la producción hasta los 80. Al fondo estará el hangar para zepelines, del que ahora solo se puede ver la estructura, pero estará finalizado antes de que termine este año. Estamos trabajando en el futuro de la aviación y con este proyecto nos convertiremos en el punto de salida de los próximos vuelos estratosféricos realizados con dirigible», expone Alejandro mientras señala las obras desde su vehículo.
Cohetes, militares…
Otra de las grandes inversiones que va a recibir el aeropuerto es la realizada por el Ministerio de Defensa para instalar allí el Centro Integral de Entrenamiento y Movilidad Aérea (CIEMA). A través de 46 millones de euros y con 350 nuevos puestos de trabajo, el Estado pretende dar visibilidad al aumento del gasto en Defensa ordenado por la OTAN con este recinto, que servirá para formar a pilotos y soldados del ejército implicados en despliegues aéreos y de transporte. Estas instalaciones podrán ser utilizadas por tropas de cualquier país miembro de la Alianza Atlántica y estarán complementadas por una pista de tierra que permitirá la salida de aviones A400, claves en el despliegue militar aéreo.
La visita por las instalaciones es limitada, incluso siendo guiados por el director de estas, ya que las distintas compañías ubicadas en la plataforma aseguran la confidencialidad sobre sus actividades a través de cláusulas en sus contratos de concesión. Prohibido ni siquiera acercarse al hangar de PLD Space, la empresa responsable del desarrollo del Miura, el cohete español.
Esta compañía lleva más de una década instalada en el Aeropuerto de Teruel, al que han tomado como uno de sus principales centros de operaciones. Allí es donde prueban sus motores y realizan los ensayos de despegue y de funcionamiento de sus naves. Hace unos días, los ingenieros de la compañía testaron la plataforma de lanzamiento del Miura 5, así como ya habían comprobado la forma en la que este puede regresar a la Tierra en las mejores condiciones para ser reutilizado. Con estos pasos finalizados con éxito, la intención de PLD Space es lanzar el Miura 5 en los próximos meses desde la Guayana Francesa y convertirlo en el primer cohete orbital de propiedad española.
Con todo, este aeropuerto ha logrado convertir un territorio olvidado como Teruel en un líder del sector industrial asociado a la aviación a nivel europeo. Su impacto en la provincia se ve aumentado año a año, hasta alcanzar en el último ejercicio los 60 millones de euros de facturación y aumentar su presupuesto en un 50%.
Su consolidación como referente se produjo durante la pandemia del covid-19, cuando llegó a albergar 127 aviones en sus instalaciones mientras el resto de los aeropuertos del mundo estaban paralizados. Aquella crisis convirtió Teruel en la capital del refugio aéreo.
«La llegada de Qatar Airways no se produce porque nos hayan conocido a raíz del conflicto en su territorio; esto ya venía de la época de la pandemia. Dimos el salto y las grandes compañías nos eligieron, gracias también a nuestra posición estratégica y a los precios competitivos que ofrecemos», sentencia Alejandro Ibrahim.
La plataforma aeroportuaria de Teruel, PLATA, como se le denomina, es la excepción al reguero de fracasos que dejó la fiebre por los aeropuertos privados en España. Mientras las terminales de Ciudad Real, Huesca, Albacete o Córdoba son hoy infraestructuras fantasma asesinadas por la crisis del ladrillo, Teruel no para de crecer tras apostar por un concepto alternativo a la recepción de viajeros.
Acaba la ruta. Alejandro se despide y se dirige a su despacho. Tiene una nueva reunión. Nosotros abandonamos el recinto y lo rodeamos con el ánimo de encontrar, desde fuera, un buen punto de visión. No es fácil; el búnker es real. Un chico joven tiene el mismo objetivo y aparca su coche cerca de la valla. Es de la ciudad y quiere pintar el paisaje con los aviones: «Es impresionante tener esto aquí».


