Durante la Guerra de los 12 días entre Israel e Irán en junio de 2025, en una contienda que ahora parece muy lejana, Estados Unidos se sumó a uno de los bombardeos golpeando tres instalaciones nucleares de la República Islámica. Los ataques aéreos paralizaron el desarrollo del programa atómico de Teherán, pero no destruyeron su uranio enriquecido, ya que las autoridades iraníes evacuaron el material de dichas instalaciones anticipando la agresión. Ahora, en medio de una nueva guerra contra Irán de alcance regional, EEUU baraja la posibilidad de una operación terrestre para incautar el uranio.
La agencia atómica de Naciones Unidas (OIEA) ha insistido en que no hay pruebas de que Irán esté desarrollando armas nucleares, a pesar de que ha acelerado su programa a niveles aptos para poder fabricarlas en cuestión de semanas. La guerra de junio alejó aún más al régimen de las inspecciones internacionales, formulando incluso una ley que allanaba el camino a su salida del tratado de no proliferación nuclear. Tras varios meses de pugna y desconfianza mutuas, Irán y Estados Unidos se sentaron a negociar en febrero, en un diálogo que quedó interrumpido por la actual ofensiva contra la República Islámica. Fuentes cercanas a las negociaciones revelaron que se discutió el traslado del uranio enriquecido a un tercer país -Rusia y Turquía- una oferta que Estados Unidos rechazó, según un informe reciente de Axios.
Tras la contienda del año pasado, se desconoce exactamente dónde están los 450 kilogramos de uranio enriquecido iraní. La OIEA cree que la mitad de las reservas probablemente se encuentran enterradas bajo las instalaciones de Isfahan, cuya entrada quedó bloqueada por los bombardeos estadounidenses en junio. El resto podría estar en la planta de Fordow, donde los ataques aéreos dejaron inoperables las centrifugadoras para enriquecer uranio. Poco antes de la actual guerra, Irán reconstruyó parte de los accesos a las instalaciones bombardeadas, según muestran las imágenes por satélite del lugar.
Informes estadounidenses aseguran que Teherán tiene acceso al uranio en la planta de Isfahás, por lo que podría recuperar el material pronto y esconderlo en otro lugar. El presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró el lunes que Irán «intenta reactivar su programa de armamento en otro emplazamiento», que describió como un lugar «protegido por granito». Los expertos creen que Trump aludía al monte Pickaxe, cerca de la planta de Natanz, en el corazón del país, donde Irán estaría construyendo instalaciones nucleares en una planta situada a cien metros bajo tierra, protegida por la orografía del lugar.
Un ataque aéreo contra estas instalaciones podría dañar el uranio enriquecido, provocando graves consecuencias medioambientales para toda la región. Los expertos apuntan además, que un bombardeo no puede penetrar en las instalaciones de las plantas de Isfahan y Fordow, ya que carecen de aperturas de ventilación, uno de los puntos débiles para una estructura de almacenamiento. Esto ha provocado que se discuta la posibilidad de una operación terrestre, con el despliegue de unidades de élite del ejército estadounidense y expertos científicos, para adentrarse físicamente en los túneles e incautar el uranio enriquecido. Esta operación se planteó en una reunión con Trump sobre posibles acciones a tomar «en una etapa posterior de la guerra», según señalaron cuatro fuentes a Axios.
No está claro si se trataría de una misión estadounidense, israelí o conjunta, aunque es poco probable que se lleve a cabo en la actual fase del conflicto, con la Guardia Revolucionaria y el ejército iraní desplegado por todo el territorio. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, tildó la operación de «suposiciones» en la prensa que se basan en «fuentes anónimas que no forman parte del equipo de seguridad nacional del presidente». «Trump siempre, con buen criterio, mantiene todas las opciones abiertas, pero cualquiera que intente insinuar que está a favor de una u otra opción demuestra que no tiene voz ni voto en la toma de decisiones», aseguró en una rueda de prensa.
Sin embargo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió recientemente sobre la necesidad de que Estados Unidos controle el uranio enriquecido iraní. «Habrá que ir a buscarlo», aseguró, sin dar más detalles.
Ante todo, la operación conlleva un riesgo muy alto, debido al despliegue de centenares de tropas sobre el terreno para proteger a los equipos especiales que se adentren en las instalaciones para incautar cientos de kilogramos de uranio enriquecido. Las opciones que baraja Trump, según Axios, contemplan incluso la posibilidad de trasladar a científicos de la OIEA a las instalaciones para diluir el uranio enriquecido.
Sin embargo, la dificultad de la tarea provoca que su peligrosidad aumente. La agencia atómica de la ONU no se ha pronunciado al respecto. No obstante, en todos sus informes aboga por la vía diplomática, una opción que tanto Washington como Teherán dan por enterrada.

